Manejo de ganado durante el recorte de pezuñas

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Dentro de la podología bovina, hay un área de trabajo que es el manejo de ganado. Es parte de la rutina, aunque en ocasiones es algo que no se tiene en cuenta, sólo nos interesa la parte más técnica: el recorte preventivo y atender bien los casos de cojera de nuestros clientes.

Pero la realidad es que el manejo del ganado es un aspecto fundamental en nuestro trabajo diario. Si sabemos organizar bien nuestros equipos dentro de la cuadra y manejar con astucia a las vacas, podremos trabajar más rápido, lo que hace más eficiente el servicio y, probablemente, necesitando menos ayuda por parte del personal de la granja.

Así, si un día cualquiera nos toca trabajar en una explotación en la que no hay preparada una manga fija de espera (lo cual agiliza mucho el trabajo). Llegamos y tenemos a las vacas que van a ser atendidas esperando, muertas de miedo (ya sabemos que los días de recorte están más nerviosas, se les interrumpe su rutina y hay más ruido de lo habitual), eso, si no tenemos que ir separandolas nosotros (personas extrañas para ellas y que no acostumbran a manejarlas) para después montar el equipamiento: potro y vallado.

Con lo cual, el panorama a primera hora de la mañana puede ser, si no actuamos con astucia y mantenemos la calma, un poco desastroso: porque las vacas no van a querer entrar al potro, vamos a tardar más en recortar y nos vamos a frustrar. Si además hay gritos y golpes, los animales se pondrán más nerviosos y atienden menos a razones, lo cual les hace más peligrosos.

A continuación os planteamos unos trucos que nosotros, el equipo ANKA, procuramos aplicar. Están inspirados en los estudios que ha ido desarrollando desde hace 40 años Temple Grandin y otros expertos en manejo de ganado.

Para empezar, nosotros debemos armarnos de paciencia y actuar de forma calmada. Evitar utilizar la pila eléctrica o palos y/o gritar. Cuando vayamos a colocar el potro, lo ideal es buscar un lugar donde el vallado deba instalarse haciendo una curva, de esta forma, al salir de la zona de espera, la vaca va a ver de frente una valla y no va a tener más remedio que girar y continuar hacia delante, donde verá el trasero de la vaca que se acaba de recortar (si dejamos a las vacas en el potro hasta que la siguiente la ve, el tránsito de animales es más fluido). Al salir la primera vaca, la segunda (que nos interesa que entre tranquila al potro) va a tender a seguirla, ya que la vaca es un animal de rebaño y jerárquico, siempre se siguen unas a otras.

Aquí tenéis un par de esquemas representativos, uno con las vacas saliendo de la sala de ordeño (utilizada como zona de espera) y otro con la zona de espera construido con nuestras propias vallas.

CATTLE HANDLING 1 CATTLE HANDLING 2

Si, además, tenemos unas vallas que ciegan los laterales, por ejemplo, con lonas (ver foto abajo), facilitaremos más el tránsito de animales. La vaca es un animal que, biológicamente, no ve tan nítido como nosotros, su campo de visión es más amplio, sin embargo, con lo cual ve hasta 330º alrededor suyo (hay un punto ciego de 30º justo en la cola). Se asusta con los cambios de luz y las sombras, entre otras cosas. Por ello, si cubrimos los laterales de las vallas:

  1. No va a poder ver lo que hay afuera y no se asustará ante la presencia de humanos
  2. Generaremos una luz más homogénea justo en el acceso al potro.

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Si nos toca ir escogiendo vacas de las cornadizas, también podemos aprovechar la colocación del potro de tal forma que las vallas hagan curva, en un extremo, por el otro, nosotros mismos, con una valla, seremos lo suficientemente intimidatorios como para que las vacas entren directas desde la cornadiza al potro (ver secuencia más abajo).

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Si tenéis cualquier duda o sugerencia: almudena@anka.com

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