Esa frase maldita: “está coja”

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En el último congreso de ANEMBE (Asociación nacional de especialistas en medicina bovina de España) el peso de la podología y el cuidado de pezuñas fue muy leve comparado con otros temas. Y precisamente, una de las charlas dedicadas a este área vino a criticar el poco hincapié que se hace para avanzar en el tratamiento de patologías podales.
El ponente y autor era Jon Huxley, profesor de Producción y Sanidad Animal en la Universidad de Nottingham (Reino Unido).
Presentó, en concreto, tres estudios:
El primero, analizando la literatura existente sobre patologías podales (más concretamente: enfermedad de la línea blanca y úlcera de suela) en bovino e investigación de alta calidad sobre posibles tratamientos.
El resultado, el número de artículos que realmente ahondaran en este tema, era ciertamente pobre…en conclusión, la base y la “ciencia” que se ha utilizado y se utiliza en podología bovina está basada en libros y otras fuentes clave provenientes de una serie de expertos que divulgan su experiencia clínica. Cosa que no está mal y nos resulta a todos muy práctico…pero es triste el poco interés que presenta para la comunidad científica este área, siendo un asunto tan relevante en las granjas.

Otro estudio que presentó fue un ensayo clínico controlado y aleatorio en cinco granjas del Reino Unido. Consistió en puntuar la locomoción de unas 1100 vacas y, las que estuvieran cojas (leve o grave) se incluían en el ensayo. Estos animales recibían un recorte funcional y posteriormente eran divididos en cuatro grupos y cada grupo recibía un tratamiento distinto bien para enfermedad de línea blanca y úlcera de suela.
Las diferencias de evolución entre cada tipo de tratamiento eran notables. Llamó la atención que entre las conclusiones reconoció que la metodología había sido compleja y su aplicación había requerido mucho tiempo, a pesar del alcance limitado del estudio…lo que nos da pistas de quizá por qué tan poca gente se pone a investigar en serio en podología.

El último estudio, y que a mí me resultó más interesante para la vida real, fue una encuesta realizada a 84 productores de leche del Reino Unido.
La encuesta era sobre cómo trataban las cojeras los encuestados:
– En más de dos tercios de las granjas, el tratamiento lo llevaba a cabo alguien que trabjaba en la granja
– Tres cuartas partes afirmaban tratar a las vacas en un plazo de 48h…pero dependiendo de la cantidad de trabajo y de la severidad de la cojera.
– Expresaron relación con un mal material de recorte o malos sistemas de manejo como barrera para realizar el tratamiento. Son motivadores clave para una buena salud podal el tener un buen equipo y realizar un buen manejo del ganado en el momento del recorte, ya que produce mucha satisfacción comprobar que la cojera evoluciona bien.
– Y aquí llega lo mejor: Cuando se pide a los ganaderos que calculen cuántos animales cojos hay en su granja, sólo reportan los animales con cojera más severa.

El autor concluía que los ganaderos no identifican “bien” o “no saben” identificar las cojeras. Lo escribo entre comillas porque la cuestión es que probalemente hay una diferencia de criterios entre investigadores/especialistas y los ganaderos para definir “vaca coja”. Fue sorprendente que los ganaderos evitaban la palabra “coja” en los animales que nosotros calificaríamos con cojera leve y que probablemente trataríamos. Y los más afectados sí recibían este término y tenían prioridad para el tratamiento.

Hay que tener muy presente en nuestro trabajo diario que las cojeras deben tratarse cuanto antes, por lo que es muy importante nuestra labor de comunicación con los ganaderos. Hacerles entender que los animales con cojera leve deben ser tratados cuanto antes, así recuperarán más fácilmente y más rápido y, en consecuencia, las pérdidas ecónomicas serán menores. Una buena opción es comparar las cojeras con las mamitis. Los ganaderos están, en general, mucho más concienciados para tratar las mamitis cuanto antes, porque saben perfectamente lo que supone alargar en el tiempo estas patologías sin tratarlas. Que es lo que también ocurre con las cojeras, aunque ante este asunto muchos se tapan los ojos y los oídos.

Desde Anka nos gustaría saber cómo son los perfiles de vuestros clientes (si llaman para tratar animales graves, si detectan como cojos a los leves también, si hacen recortes preventivos, etc) o, si sois ganaderos, cómo actuáis ante los animales cojos.

Para más información: almudena@anka.com

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