FACTORES DE RIESGO

Las cojeras son un grupo de enfermedades que suponen alteraciones en la locomoción de los animales y factores añadidos de estrés. Esto incide de diferente manera sobre los diferentes parámetros productivos de las vacas lecheras.

Aunque genéricamente dividamos las cojeras por su etiología en cojeras de origen metabólico, mecánico e infeccioso, las cojeras entendidas como problema de rebaño son consecuencia de la interacción de diferentes factores de riesgo que cuando alcanzan un punto crítico desencadenan la enfermedad. Es importante el conocer todos estos factores y de que modo pueden influir sobre la estructura y función del casco para poder arbitrar medidas generales que conduzcan a mejoras efectivas en la locomoción del conjunto del rebaño.

Pastoreo

Genética

Fase de lactación

Concentración

Recorte

Humano

Edad

Alimentación

Instalaciones

Producción

Higiene

Clima

Epoca

Humedad

Alimentación

Con todo lo importante que creemos que es el factor alimentación tenemos que tener siempre presente el concepto enfermedad multifactorial en el que entendemos las cojeras.

Existe cada vez un mayor consenso en considerar la alimentación como un factor fundamental en el desarrollo de problemas podales. Las manifestaciones de úlceras palmares y abscesos de línea blanca acaparan por si solas la mitad de los episodios de cojeras. Ambos son consecuencia de la incapacidad del corion para producir una pezuña de calidad y la alimentación es un factor con gran influencia en ello.

La laminitis aguda es causa de únicamente un 2% de lesiones. Esta se asocia habitualmente con toxemia o exceso de ingestión de cereales y acidosis ruminal.

Lesiones traumáticas por penetración de cuerpos extraños nos pueden llevar a engaño ya que generalmente la causa primaria es la existencia de un casco de pobre calidad que permite la penetración de esos cuerpos extraños y sobre esta calidad del casco puede tener una influencia la alimentación.

Las lesiones de la piel tales como la dermatitis digital e interdigital y los flemones coronarios son en principio enfermedades en los que el agente principal es un agente infeccioso ambiental pero el sistema de alimentación también influye sobre el medio por la producción de un purín más o menos líquido que favorezca el desarrollo de las bacterias. Así mismo prácticas alimentarias deficientes pueden conducir a inmunodeficiencias y menor resistencia de la vaca a los ataques de los agentes patógenos.

Un aumento de las cojeras invernales puede ser achacado a un cambio en el ensilado. Silo con baja apeticibilidad con un bajo contenido en fibra conducirá a una gran caída del consumo de fibra, a un descenso de la salivación, y a una reducción del efecto tampón del ácido producido por la fermentación del almidón y del ácido del propio silo. Un silo alto en proteína unido a un concentrado demasiado alto en proteína también puede ser relacionado con aumento de cojeras. Aumentos de cojeras también pueden se achacados a cambios de unos silos a otros.

Los picos de cojeras que se observan en el periodo de post parto pueden ser achacados a aumentos bruscos del suministro de concentrado al parto. La ingesta de grandes raciones de concentrado y una baja ingesta de forraje suponen un riesgo de cojeras. Esto suele ocurrir al principio de la lactación cuando la vaca esta en el pico de producción y tiene una ingesta reducida de materia seca, especialmente si la vaca viene a parir demasiado gorda. En este caso queda reducida la parte de forraje de la dieta.

Los almidones y azucares se asocian con las lesiones podales. Los carbohidratos de fermentación rápida producen ácidos en el rumen. La toma de una gran cantidad de concentrados en una sola comida supone un deterioro ácido de la pared del rumen y la liberación de toxinas por la destrucción de las bacterias ruminales por el pH tan bajo. La caída del pH es mayor con el suministro de almidones y azúcares de rápida degradabilidad que con los de degradabilidad más lenta. El pH permanece más estable si la vaca come fibra larga de silo heno o paja al mismo tiempo que el concentrado (TMR) La proteína de rápida degradabilidad ruminal también se relaciona con las cojeras podales.

Las alimentaciones bajas en fibra o altas en CNF y proteína producen heces líquidas. El suelo de los pasillo queda cubierto de purín lo que estimula la supervivencia de microorganismos y reblandece el casco con lo que éste es más fácilmente penetrado por cuerpos extraños y atacado por agentes patógenos.

Los rebaños con una alta incidencia de laminitis tienden a introducir cambios más bruscos en el parto que en los rebaños con baja incidencia. Esto realza la necesidad de programas específicos de manejo y alimentación para permitir a las vacas de preparto y postparto una adaptación gradual a los cambios sociales ambientales y nutricionales

Para prevenir la laminitis y por consiguiente el riesgo de cojeras se deban seguir unas pautas alimentarias básicas:

Serán diferentes las consecuencias de una laminitis por prácticas alimentarias incorrectas en el caso de animales alojados en excelentes cubículos en los que permanecen 14 horas tumbadas que ese mismo fallo alimentario en animales con pobres instalaciones en los que el tiempo de descanso tumbadas es de la mitad de horas.
[arriba]


Genética

Este resulta un tema muy polémico. Ciertos ganaderos conceden gran importancia a las valoraciones de patas de los toros que usan para inseminar como medio de reducir los riesgos de cojeras. Sin embargo en otras explotaciones basan su selección en parámetros más productivos.

Si partimos de que lo que cuenta en un animal de producción es la rentabilidad, en una vaca lechera, la rentabilidad depende sobre todo de la producción de leche. Se puede intentar incrementar los ingresos de la vaca, haciendo que produzca más por unidad de tiempo, conseguir producciones altas por lactación, que es la tendencia actual, aunque con ello se disminuyan el número de lactaciones, o bien, se puede intentar que produzca durante más tiempo. Luego, también tiene su peso la longevidad, porque ello hace que se disminuya la reposición necesaria para mantener el número de animales constante (disminuye costes) y además, se aprovechan más las mejores lactaciones de la vaca. Se trata de conseguir un punto de equilibrio.

Es muy extendida la idea de que animales con buenas patas y pies viven más tiempo, pero no está tan claro cuando se revisa la bibliografía al respecto. En la tabla 1 se muestran correlaciones genéticas halladas por distintos autores:

Tabla 1 Correlaciones genéticas entre el ángulo podal y la longevidad.

 

Bagnato et al. 1993 Holstein italiano FHL

Boldman et al. 1992 Holstein USA FHL

Rogers et al. 1989 Holstein USA FHL a 48 meses

Short y Lawlor 1992 Holstein USA 1992

Van der Werf 1992 Holstein holandés FHL

Charffeddine et al. 1993 Frisona Española FHL

Ben Gara el al. 1994 Frisona Española

Ángulo podal

-0.03

-0.12

0.09

0.11

0.08

-0.07

-0.01

Las correlaciones son muy bajas, pero existen desacuerdos. Estas incongruencias, parece que pueden deberse a la baja heredabilidad del carácter, alrededor de 0.07 y a la correlación negativa entre el ángulo podal y otras características de las patas. Estas correlaciones, parecen más claras en vacas más viejas, probablemente por problemas sanitarios o de alojamiento que son más relevantes en lactaciones posteriores.

La longevidad funcional , no parece que se pueda mejorar mucho seleccionando por ángulo podal, cosa que de por sí es muy difícil, debido a su baja heredabilidad. En realidad, lo que ocurre, es que existe una relación cuadrática entre el ángulo podal y la longevidad funcional, el óptimo es el intermedio, tal y como se observa en la gráfica Las mayores correlaciones con la longevidad funcional las tienen las características de la ubre.

Por otra parte, la correlación genética con la producción de leche es también baja, 0.17, pero mayor que las correlaciones con longevidad.

Hoy, en la valoración morfológica del ganado, una de las características generales se refiere a patas y pies. Dentro del mismo, se valoran tres rasgos descriptivos: forma del pie o ángulo podal y calidad del hueso, que en la escala del 1 al 9, el óptimo es el 9, y la posición de las patas posteriores, donde el óptimo es el 5. Estos datos, desde la última valoración (Julio-96) aparecen tal cual en los índices genéticos de las vacas y de los toros, de forma que el ganadero puede seleccionar según todos los parámetros, pero podemos concluir que:

- La heredabilidad de los caracteres que afectan pies y patas son muy bajas 0.07, 0.17 y 0.11 para ángulo podal, calidad de hueso y posición de patas posteriores respectivamente. Esto significa que para el cuidado de las patas se debe incidir con un buen manejo y buenas instalaciones, más que por genética, puesto que se obtendría un progreso lento y costoso.

- El ángulo podal no incide prácticamente en la longevidad funcional del animal. Sería más lógico centrarse en otros caracteres, como los que atañen a la ubre, para incrementar la longevidad genéticamente. La producción de leche tampoco se vería significativamente influenciada.

- El óptimo del ángulo podal parece que debe ser el punto medio.

La susceptibilidad de padecer cojeras puede no tener tanta relación con caracteres de tipo y sí mas con caracteres de tipo metabólico o de resistencia a enfermedades. Para obtener datos fiables sobre resistencia genética a cojeras deberían investigarse caracteres tales como la resistencia a padecer acidosis o laminitis. Algo de esto se intuye en establos en que vemos una posible heredabilidad de susceptibilidad a laminits de madres a hijas.

La calificación de patas que se hace en las explotaciones es de fiabilidad relativa ya que a menudo el calificador desconoce datos de manejo de la explotación que condicionan grandemente los aplomos. Por ejemplo una vaca de cuatro partos que no ha sufrido ningún ataque de laminitis y a la que se le recortan regularmente las pezuñas cada seis meses desde el primer parto obtendría una mejor valoración de aplomos que ese mismo animal en otra granja sometido a condiciones más desfavorables .
[arriba]


Instalaciones

Desde luego el tipo de establo es un factor ambiental de capital importancia en el confort de los animales , condiciona sus pautas de comportamiento , locomoción , relaciones sociales y las posibilidades reales de proporcionarles por parte del cuidador de un ambiente limpio. Veamos la repercusión de ciertos tipos de establos más comunes en la forma , textura y enfermedades de las pezuñas:

Plaza fija:

Las vacas amarradas permanentemente tienen una locomoción nula. Ni pueden ni necesitan moverse para realizar su función. Tampoco necesitan establecer jerarquías entre los componentes del rebaño ya que no hay interacciones entre ellas. Así pues una vaca de plaza fija que padezca una cojera no estará significativamente más impedida que las otras para comer y beber con lo que las repercusiones inmediatas en la esfera productiva serán menores que las que puede tener una cojera en una vaca que necesita moverse para acceder al alimento. Lo que ocurre con frecuencia es que al no manifestar claramente la cojera el propietario no es consciente que su vaca está coja y no se trata con prontitud . Cuando por fin se establece un diagnóstico se observan con frecuencia cojeras antiguas incluso bilaterales . Si generalmente la proporción de cojeras podales es muy superior en extremidades posteriores que en anteriores esta tendencia se acentúa sobremanera en vaca trabadas, las pezuñas delanteras y traseras viven en ambientes de características opuestas. Las pezuñas delanteras apoyan sobre un suelo duro y seco, su desgaste es mínimo y encontramos hiperproducción con pezuñas exageradamente largas y deformadas con un casco extremadamente duro, normalmente no existen lesiones internas en el corion y cuando las hay son casi siempre en la pezuña interna, sobre todo en aquellas pezuñas con forma de tirabuzón en las que se observan al corte zonas hemorrágica en la línea blanca en la zona de la incurvación. Alguna rara vez se ven vacas con sus extremidades anteriores apoyadas en forma de x en las que se localizan úlceras de la palma bilaterales en las pezuñas internas. Generalmente estas vacas tienen problemas para levantarse y aguantan poco tiempo en pie con lo que se ven más sucias que las demás y con los corvejones inflamados y escoriados. Un factor de riesgo muy importante a tener en cuenta en la plaza fija es la longitud de la plaza. Hace años que en España son casi inexistentes las cuadras de plaza fija de nueva construcción. Podríamos afirmar que todas las estabulaciones en plaza fija tienen al menos veinte años. En este tiempo ha cambiado substancialmente el tipo de vaca lechera. El hecho más significativo ha sido la mejora genética con la introducción de la genética Holstein americana. Esto ha supuesto un significativo incremento de la longitud de los animales. Las cuadras que hace veinte años estaban a la medida de las vacas se han quedado pequeñas. En las cuadras donde la limpieza se realiza por medio de un canal de deyecciones las vacas tienen permanentemente las extremidades posteriores introducidas en el canal . La carga bacteriana sobre las pezuñas es grande, la resistencia mecánica de la queratina del casco queda disminuida por el continuo humedecimiento y ataque de agentes corrosivos de los purines , la postura de la vaca con las patas de atrás un escalón por debajo de la delanteras genera una constante sobrecarga de las pezuñas posteriores. En este tipo de establos la dermatitis interdigital con talones podridos, y ulceraciones del corion en la zona típica, (zona 4) es una constante

Si esas vacas acuden al pasto en alguna época del año manifiestan porcentajes muy altos de cojeras en las extremidades posteriores. La resistencia mecánica de éstas está muy disminuida con lo que se introducen con suma facilidad piedrecillas de los caminos que poco a poco van profundizando siendo causas de abscesos de pared. Al estar disminuida la resistencia a la abrasión el desgaste de la zona palmar del casco es irregular, mayor en la zona de talones que recibe mayor presión y estar disminuida su resistencia a los golpes no protege suficientemente al corion padeciendo por consiguiente procesos de laminitis traumática que con frecuencia desemboca en úlceras palmares. La situación es diferente en las plazas fijas con emparrillado. El riesgo está aquí en función de la longitud de la plaza y del tipo de parrilla. Cuanto más cómoda es la parrilla para el ganadero más incómoda es ésta para la vaca. Las parrilla hechas con varillas finas de hierro y grandes huecos son de muy fácil limpieza pero proporcionan una superficie de apoyo insegura e insuficiente a la pezuña .Poco a poco se va produciendo un desgaste en una zona de la palma y la vaca acaba pisando siempre sobre la hoquedad producida con lo que existen zona de hiperdesgaste localizadas que frecuentemente conducen a ulceraciones del corion en esas zonas. Al ser inestable la superficie de apoyo algunas vacas adoptan posturas viciosas con la introducción de la punta del casco por las rendijas entre las varilla e hiperflexión de los tendones flexores. La ventaja de este tipo de parrillas es que las pezuñas están más limpias, más secas , más duras y la presencia de problemas infecto - contagiosos es menor. El tipo de amarre también tiene influencia sobre la incidencia de cojeras, Las vacas atadas con el sistema tradicional de la cadena al cuello tienen más movilidad y por tanto más facilidad para impulsarse para levantarse. Los amarres con fijación vertical tipo canadiense impiden los movimientos laterales del cuello por lo que las vacas deben hacer más fuerza con las extremidades para levantarse y la incidencia de cojeras es algo mayor en los establos con este tipo de amarres. 

Los escalones junto al pesebre hacen que las vacas estén más elevadas sobre sus extremidades delanteras lo cual supone una permanente sobrecarga sobre las patas posteriores.

Estabulación libre:

Este tipo de cuadra es la que más nos interesa, por dos motivos, el 90 % de nuestra práctica profesional se da en cuadras de este tipo y al requerir menos mano de obra y poder tener explotaciones más dimensionadas todas las instalaciones de nueva construcción son en sistema de estabulación libre . Dos aspectos son claves:

La consecuencia es que una vaca coja pasa a ser un animal muy poco competitivo en el ambiente en que está , no se alimentará adecuadamente por dificultades en el desplazamiento hasta la línea de comederos y por ataques de otras vacas dominantes. Las vacas en producción necesitan beber mucha agua y es frecuente encontrar aglomeraciones en momentos críticos frente a los bebederos. La vaca coja, más lenta y menos competitiva, deberá esperar. Los puntos de agua suelen ser más escasos de lo que sería de desear y a menudo quedan distantes del punto en el que la vaca coja reposa. Las dificultades para desplazarse hacen que la vaca coja limite las tomas de agua.

Si por diseño o porque el nivel de agua de los bebederos es demasiado alto las vacas salpican al beber se forman charcos alrededor de los bebederos. Sobre estos charcos pisan todas las vacas y suponen unas zonas críticas por la posibilidad de contagio de dermatitis que suponen. Esto es más acentuado cuando el bebedero se sobra permanentemente por una mala regulación o avería de la válvula y estas deficiencias deben ser subsanadas con celeridad.

Es importante que las pendientes y drenajes de patios y pasillos sean las adecuadas para evitar zonas de acumulación de purines.

La limpieza de los pasillos es de primera importancia ya que es el medio en el que las pezuñas deben desenvolverse mientras realizan su función. Las vacas en alta producción tienen unas deyecciones muy líquidas, en las zonas de acumulación de ganado (pasillos de alimentación y tránsito) la acumulación de purines es rápida.

Actualmente se utiliza mucho el sistema de arrastradores de purines mecánicos. Este sistema permite unas condiciones de limpieza mejores que la limpieza a mano ya que al no requerir de mano de obra permite realizarlo con la frecuencia deseada. Es preferible pasar los arrastradores tres veces al día que dos. Existe el riesgo de ocasionar enganchones a las vacas con cojeras que pueden llegar a amputaciones traumáticas totales o parciales de pezuñas. Sin embargo este riesgo es importante sobre todo en ganado de nueva introducción al sistema de arrobadera mecánica. La arrobadera en sistema de cubículo nunca acaba de limpiar del todo el suelo ya que barre con un pequeño margen de algunos centímetros, esta pequeña capa de purín que queda permanenteme en los pasillos unido a la alta concentración de ganado a la que están sometidas supone un riesgo alto de padecimiento de problemas podales de tipo infecto - contagioso. Al no limpiar hasta el fondo siempre queda una pequeña capa de estiércol más o menos seco que ejerce de alfombra entre la pezuña y el hormigón y que ejerce una acción favorable evitando traumas y desgaste excesivo. El paso continuo de las arrobaderas sobre el cemento ejerce una abrasión de su superficie y con el paso de los años las superficies de los pasillos se tornará resbaladizas, la locomoción de las vacas queda afectada y se acostumbran a andar a pasos cortos para evitar resbalones, esto supone deformaciones específicas de las pezuñas. Los suelos deben ser rayados periódicamente con surcos cada 4 cm que permiten al animal una correcta adherencia. 

En algunas explotaciones punteras se han instalado sistemas de limpieza de pasillos por medio de chorros de agua a presión. Por medio de una regulación electrónica si liberan periódicamente grandes chorros de agua y al estar el pasillo dotado de una ligera pendiente el agua corre arrastrando consigo todo el purín. El nivel de limpieza que con este sistema se consigue es extraordinario por lo que resulta mas factible la prevención de dermatitis podales. El efecto de este sistema sobre la capa de hormigón es el contrario al del sistema de arrastradores. El agua lava el hormigón arrastrando poco a poco el cemento más blando presente entre la grava manteniéndose una superficie muy adherente pero que en caso de pezuñas con su resistencia mecánica mermada puede generar problemas de hiperconsumo. Además las pezuñas debido a su gran capacidad de absorción de agua quedan reblandecidas por los continuos lavados por lo que es recomendable programar los lavados mientras las vacas están en el ordeño. Si sobre este suelo circulan vacas con problemas de tipo laminítico con una producción de casco frenada y una resistencia de éste disminuida, el desgaste será elevado y la capa de casco palmar se hará más delgada de lo prudente (menor de 5 mm) la protección del corion es insuficiente y aparecen procesos de laminitis de etiología directamente traumática con pezuñas enrojecidas incluso ulceradas en la punta.

El tipo de cama tiene una influencia secundaria sobre los problemas podales, mientras la vaca permanece tumbada las pezuñas no trabajan y están relativamente separadas del suelo. Como hemos visto es difícil garantizar una correcta higiene en los pasillos por lo que cuanto más tiempo consigamos tener las pezuñas aisladas del suelo sucio mejor calidad de pezuñas y por consiguiente menos cojeras obtendremos. Pero según lo cómoda que esté la vaca tumbada permanecerá más horas tumbada con lo que los periodos de descanso de las pezuñas serán más prolongados.

En una granja con cubículos mal diseñados y demasiado pequeños las novillas no acostumbradas previamente a los cubículos permanecían tumbadas durante 6,25 horas por día, las vacas acostumbradas se tumbaban durante 8,39 horas.

En una misma granja con parte del ganado alojado en cubículos de diseño anticuado y otra parte con cama caliente, las vacas alojadas en cama caliente permanecía tumbadas 9,6 horas por 6,8 horas las de los cubículos.

En una granja de cubículos con grandes problemas de cojeras las vacas fueron transferidas a cama caliente permaneciendo las vacas 10.8 horas tumbadas y disminuyendo drásticamente las cojeras.

En una granja con cubículos correctamente dimensionados las vacas permanecían tumbadas durante 12 horas.

Del tipo de suelo del cubículo depende también la permanencia de las vacas en él en cubículos confortable con buena cama de paja las vacas permanecen 14 horas tumbadas por 7,5 horas que están tumbadas sobre una superficie de hormigón. Los colchones de goma tipo el Enkamat son desde luego preferidos por las vacas al cemento pero las vacas permanecen en ellos 3,5 horas menos que en cama de paja.

A tener en cuenta son los recorridos que rutinariamente realizan las vacas, malos accesos a la sala de ordeño con suelo de cantos agudos de grava o recorridos muy largos por pasillos hormigonados pueden ser factores agravantes del riesgo de cojeras. Así mismo escalones o rampas exageradas en accesos y salidas a la sala de ordeño pueden incrementar el riesgo de cojeras. Modernamente se están colocando en salas de espera y ordeño suelos a base de un proyectado de cuarzo y resina, son suelos muy adherentes y abrasivos con los que hay que tener cuidado en su longitud sobre todo si las pezuñas de las vacas entran húmedas y por consiguiente blandas existiendo un riesgo añadido de hiperconsumo.

La posibilidad por parte de las vacas de disponer de patios de tierra adyacentes a su zona de alimentación y descanso ejerce un efecto muy favorable sobre la locomoción así como suponen un descenso del microbismo de la instalación. Aunque el crecimiento de las pezuñas es mayor por un desgaste menor que sobre el cemento se minimiza el riesgo de hiperdesgaste y laminitis de origen traumático. Los patios deben ser los suficientemente amplios para no convertirse en depósitos de estiércol y a ser posible con drenaje suficiente especialmente en regiones húmedas. 

Cuando se construyen y estrenan cuadras nuevas es necesario tomar ciertas precauciones para facilitar la adaptación de las vacas a su nuevo hábitat. Si las vacas procedentes de cuadras en plaza fija son trasladadas a estabulación libre la adaptación puede resultar costosa. Las vacas acostumbradas a un sistema de parrilla en plaza trabada encontrarán un medio totalmente diferente para sus pezuñas al transitar por los pasillo con purín de las cuadras de cubículos con lo que puede dispararse la aparición de problemas infecto - contagiosos.

El cemento rugoso de las cuadras nuevas unido a los importantes desplazamientos que realizan las vacas en su nuevo espacio hasta que se establecen las jerarquías y se acostumbran a la expresión de los celos en libertad suponen continuos trasiegos de vacas por los pasillos y problemas de hiperconsumo. 
[arriba]


Climatología

Desde luego el clima seco continental del centro de la Península resulta más favorable para la salud podal que el clima atlántico que reina en la Cornisa Cantábrica.

Los años con variaciones frecuentes de condiciones climáticas con veranos en que alterna el calor con la lluvia favorecen la aparición de cojeras.
[arriba]


Concentración de ganado

La falta de superficie de cama en estabulaciones libres de cama caliente o un número de cubículos sensiblemente inferior al número de animales tiene por consecuencia un tiempo menor de permanencia de los animales tumbados.

Esto repercute especialmente en animales más tímidos o débiles. Estas diferencias pueden oscilar entre las 14 y las cinco horas tumbadas, según la superficie libre y la calidad de las camas que cuanto más apretado está el ganado es más difícil de obtener. Esto se traduce en una elevada correlación con la incidencia de cojeras siendo más frecuentes en los animales que permanecen pocas horas tumbados.

En establos con poco espacio de cama esta se contamina pronto y en las estabulaciones de cubículos la relación ganado espacio disponible resulta desfavorable, la concentración de purines se incrementa, así como la carga bacteriana, la incidencia de enfermedades infecto - contagiosas se incrementa su velocidad de difusión es mayor.
[arriba]


Higiene

La suciedad, combinada con la humedad tiene una alta relación con la presencia de cojeras: dermatitis digital e interdigital, erosión de talones y pododermatitis con complicaciones sépticas.

Unos patios llenos de purines y camas húmedas y sucias maceran la queratina del casco y epitelios facilitando la penetración de agentes infecciosos.

Se provocan irritaciones de los epitelios que posteriormente son sobreinfectadas por la alta carga bacteriana de las camas. Las pododermatitis ,en principio asépticas ,consecuencia de laminitis, se complican con sobreinfecciones.
[arriba]


Cuidadosespecíficos de las pezuñas

La intensificación y consiguiente estabulación del ganado lechero ha supuesto un cambio radical en las pautas de locomoción de los animales. Las vacas andan menos y frecuentemente sobre una superficie única de hormigón. Esto hace que el crecimiento de las pezuñas sea aberrante, lo que se agrava más en el caso de presencia de enfermedades de las pezuñas. 

Estas deformaciones inherentes a la estabulación suponen un importante factor de riesgo añadido si no son corregidas con regularidad suficiente

Los animales en manejo extensivo con variedad de terrenos donde pisar y sin exigencias productivas, o bien los rumiantes salvajes que para procurarse el alimento recorren todos los días grandes distancias por terrenos variados tienen unos cascos que pudiéramos considerar como modelo para el recorte que tenemos que realizar en el ganado estabulado.

El continuo pisar sobre purines macera la superficie del casco y periódicamente se debe eliminar la capa erosionada, disminuyendo así la concentración bacteriana. 

El recorte de pezuñas debe hacerse siguiendo unas normas estrictas y preferentemente realizado por profesionales debidamente preparados, el no cumplir estas premisas puede convertir al recorte en un factor añadido de riesgo de cojeras. Las cojeras yatrogénicas suelen ser de una gran severidad con frecuentes procesos de osteomielitis y fracturas de la punta del tejuelo, por exceso de recorte y mal reparto de presiones, con mal pronóstico.
[arriba]


Edad

Cuantos más partos tiene el animal mayores son las posibilidades de que padezca problemas de cojera. (Estudio de ingleses) Actualmente la tendencia es a un progresivo acortamiento de la vida útil de los animales. La mejora genética viene empujando fuerte y las nuevas generaciones de recría quieren sitio en la explotación. Por otro lado las exigencias cada vez mayores en la calidad de la leche hacen que las vacas viejas aunque de probada productividad tengan cada vez menos cabida en la moderna explotación al ser las que normalmente padecen más problemas de mamitis y tener contajes celulares más altos.

Las vacas viejas cojas frecuentemente padecen problemas crónicos con frecuentes recidivas con lo que inflan las estadísticas de cojeras.
[arriba]


Produccion

Dentro de una misma explotación el conjunto de las mayores productoras forman el grupo de mayor riesgo de cojeras y dentro de ese grupo la fase de máxima producción es la época de mayor riesgo de sufrir cojeras el animal.

Los animales afectos de cojera al inicio de lactación presentan un potencial productivo superior a los otros: su producción inicial es en principio superior en más de dos litros /día que aquella de los animales indemnes, esta cifra referida a grupos con producciones de 5.500 kg. De leche por lactación normalizada.. El hecho por parte del ganadero de ser consciente de este mayor riesgo unido al especial interés que para el representa el conservar la buena salud de esta élite de su rebaño hace que pueda introducir mejoras generales y particulares tendentes a minimizar el impacto mayor de las cojeras sobre este grupo de riesgo intrarrebaño.

Tradicionalmente se ha relacionado las mejoras de producción con un aumento de problemas entre ellos las cojeras. Conviene desmitificar esta afirmación. En los últimos años los niveles productivos de las moderna explotación de vacuno lechero en España han llegado a cifras que hace bien poco se pensaban inalcanzables. Esta mejora ha venido unido y ha sido consecuencia de mejoras parciales en manejo , genética, alimentación, tecnificación del ganadero. Luego para llegar a estos aumentos de producción se han optimizado muchos de los factores de riesgo con lo que el riesgo absoluto de padecer cojeras es en estos momentos menor en las ganadería s de élite con altísimas medias de producción que en el grupo de ganaderías con producciones medio - bajas . Otro argumento es que no es posible obtener altas producciones si los animales presentan problemas importantes. Con cierta frecuencia ocurre que en ganaderías con nivel de tecnificación medio - bajo se plantean rápidos aumentos de producción basados en el cambio de un solo factor de manejo que generalmente suele ser la alimentación. Este criterio si que conduce con frecuencia a desequilibrios que se traducen en incidencia más alta de cojeras que persisten hasta que se van aquilatando otros factores relacionados con el confort de la vaca. En Israel obtienen medias de 10.000 - 12.000 litros por vaca y año con una incidencia bajísima de cojeras debido a que han conseguido optimizar la interacción de factores de riesgo. Naturalmente hay ciertos factores tales como la climatología favorable o adversa que no está al alcance del hombre el modificarlos.
[arriba]


Pastoreo

En principio disminuye el riesgo de cojeras, el ejercicio favorece la activación de la bomba de retorno venoso por la presión ejercida por el cojinete plantar, al resultar activado el riego la producción de nuevo casco se activa, a esto se une la menor carga bacteriana de las praderas en relación al establo, este efecto es más favorable en praderas colocadas en pendiente por tener mejor drenaje.

Los inconvenientes suelen estar en los accesos. Cuando las distancias son grandes y los caminos duros (asfalto, grava) el consumo de casco es mayor que la producción y nos encontramos con procesos de pérdida de la palma y ulceraciones del corion por exposición directa al agente traumático.

Es más frecuente que estos problemas se den en puntas. Los caminos de concentración modernos frecuentemente están hechos con grava de aristas agudas o la combinación de zonas de barro y piedras en zonas de paso obligado tales como los accesos a los campos son zonas en las que se incrementa el riesgo de penetración sobre todo en vacas con defectos de separación de línea blanca.

En paises donde la producción lechera se basa en el pastoreo las vacas están obligadas a recorrer distancias de más de tres km. diarios y es frecuente las habilitación de senderos especiales a los lados del camino para evitar este tipo de problemas. (Nueva Zelanda).
[arriba]


Factor Humano

Aquellos ganaderos que azuzan a sus vacas y las manejan a base de palos tienen una mayor incidencia de vacas cojas que los que permiten a los animales una locomoción espontánea ya sea dentro de la estabulación como en los caminos hacia y desde los pastos.

Aunque el ganadero no intervenga directamente sobre las vacas cojas , los ganaderos con una formación básica en podología tienen menos vacas cojas y las cojeras son de menor gravedad. Su capacidad de diagnóstico y valoración de la cojera es mayor y mayor es también su grado de sensibilización hacia el problema, por lo que se preocupa de llamar al técnico cuanto antes y de intentar subsanar aquellos aspectos de manejo que conducen a la cojera.

En aquellas granjas con muchas vacas cojas la tendencia del ganadero es a subestimar el problema. Sin embargo en las granjas en que las cojeras estaban muy extendidas y se han conseguido significativas mejoras de manejo con consecuencia de una disminución drástica de las cojeras la sensibilidad del ganadero es especialmente alta con lo que su control resulta especialmente eficaz.

Así mismo se nota menor incidencia de cojeras en las zonas en las que los veterinarios están sensibilizados ante el problema, tienen conocimientos de Podología y existen servicios de pedicuros profesionales accesibles al ganadero.
[arriba]


Humedad

El tejido córneo del casco está formado por B-queratina cuyos péptidos están ordenados en forma de zig-zag en una estructura denominada de folleto con una elevada capacidad de absorción de agua. Con la absorción de agua hay una separación reversible de esta estructura con un esponjamiento y reblandecimiento del tejido córneo. El contenido normal en agua de la tapa córnea de las pezuñas es del 14 -20% y el de la palma del 15 - 30%. Con la eliminación de agua esta estructura se contrae y el tejido córneo se endurece.

La influencia normal de la humedad que se encuentra en los pasillos de la estabulación libre puede dar lugar a un reblandecimiento del tejido córneo y en consecuencia al aumento de lesiones por disminución de la resistencia mecánica. Por el contrario en plazas fijas con emparrillado se ocasiona una pérdida de humedad del tejido córneo de las pezuñas volviéndose este duro y quebradizo pudiendo aparecer pequeñas razas.

Interviene muchísimo, el casco tiene una capacidad de absorción de agua altísima.

Influye la ubicación de la explotación: las cuadras en alto o en cuesta son más sanas que las que están en zonas de regadíos, riberas de ríos con nieblas abundantes u hondonadas.
[arriba]


Fase de lactación

La mayoría de las cojeras ocurren en los 70 días después del parto cuando la vaca está alcanzando su pico de lactación.

Es probable que estas cojeras estén ligadas a los cambios del puerperio y su manifestación clínica tenga lugar entre 40 y 70 días después.
[arriba]


Epoca del año

En las zonas en que el sistema de explotación está ligado al pastoreo el mínimo de cojeras se observa en verano siendo invierno y primavera donde se observan los picos más altos.

En estabulación libre de zona continental las diferencias estacionales no son tan notables, incluso en veranos muy cálidos se observan aumentos de cojeras en algunas explotaciones debido al estrés.
[arriba]